// estás leyendo...

Gastropub

Un verano dulce

Por diversos lugares de mi casa se apilan recortes de revistas que tengo que leer algún día. Del montón que crece sobre el brazo del sofá he rescatado uno en el que leo unas palabras de Darío Barrio, chef del madrileño Dassa Bassa: “salir a cenar a un restaurante es un ejercicio de comunicación: se habla más que delante del televisor”.

Siguen un par de recomendaciones -¡contadme las vuestras!-, muy diferentes entre sí, para una escapada con la pareja en algún momento de ocio veraniego. Oportunidades para acortar distancias y charlar y cruzar impresiones sobre la experiencia compartida.

Solo per due

Una opción si os vais de veraneo a Italia es Solo per Due, restaurante exclusivo para dos, ubicado en Vacone, una pequeña localidad a 68 kilómetros al norte de Roma.

Palmeras traídas de varias partes del mundo os darán la bienvenida, y la luz de las velas aportará la intimidad que a veces la vida cotidiana nos arranca.

Solo per due

La puesta en escena es clásica, el precio no es muy económico (250 Euros sin contar el champagne, y no aceptan tarjetas), y la propuesta gastronómica es italiana, pero escuchan vuestras indicaciones para personalizar la velada y hacerla más especial. Un huésped pidió llenar la sala con 600 rosas azules como las que aparecían en la canción favorita de su novia, y otro, esconder en el maletero de un coche, como regalo para su acompañante, un enorme oso blanco, de peluche, supongo.

Trabajan con los mejores productos de temporada, y con el aceite elaborado en un olivar cercano. Cuando te vas, te invitan a escribir tu opinión en el “libro de pensamientos”, que, según el propietario, ocupa hasta el momento dieciocho volúmenes.

Si te quedas en la península, ves a Les Cols, en Olot (Girona). Un espacio de vanguardia y una cocina ídem, la de Fina Puigdevall, con 1 estrella Michelin, enclavados en un paisaje volcánico.

Les cols

El plan a seguir: cenar primero frente a frente en una mesa colectiva que discurre por un comedor dorado, y retirarse después a uno de sus 5 pabellones de descanso (obra de RCR Arquitectes y premio FAD de Interiorismo 2006), a una habitación con paredes y techo de cristal y con una colchoneta como único mobiliario. Por la mañana el personal os servirá un desayuno rural típico catalán (pan de payés con tomate, aceite y sal, embutido de la zona, mermeladas caseras, café, té), que podréis tomar observando a las gallinas que corretean a vuestro alrededor por el jardín.

Les cols
Les cols

Me llamaréis catastrofista, pero si hacemos caso de los datos que arrojan las estadísticas, muchos matrimonios y relaciones estables se rompen a la vuelta de las vacaciones, quizá porque se han pasado muchas horas seguidas junto al otro, y han aflorado cuestiones como la incomunicación, la inactividad o la falta de emoción, así que si intuyes que éste podría ser tu caso, ¡ponle remedio!

Acabo por hoy con este link, que lleva al vídeo del tema de Craig Armstrong This Love, reflexión sobre un amor extraño cantada por la vocalista de Cocteau Twins Elizabeth Fraser y grabado en un diner.

Fotos Les Cols: Eugeni Pons

Foro

2 comments for “Un verano dulce”

  1. Puestos a enamorar o a reenamorar, sin llegar al nivel de extrema exclusividad del Solo per Due, tampoco está nada mal acercarse a Eze, un minúsculo pueblecito medieval, casi de cuento si no fuera por las tiendas de souvenirs, ubicado a medio camino entre Niza y Mónaco.

    Una vez allí, encontramos el Château Eza, un minicastillo transformado en un pequeño hotel de 10 habitaciones dobles, situado estratégicamente en lo más alto del pueblo, con unas vistas espectaculares de buena parte de la Costa Azul, gracias a la perspectiva que generan los 400 metros sobre el Mediterráneo.

    Pero lo mejor está por llegar, ya que su restaurante, con estrella Michelin, por cierto, posee una terraza directamente orientada a las vistas más descomunales de la zona.

    La luz tenue, un buen Chablis fresquito y un postre dulzón harán el resto.

    Eso sí, Cupido no se orienta igual de bien cuando hay niebla, así que siempre corremos el riesgo de que la noche reservada a tal evento, la climatología no nos acompañe y la velada pierda una parte del encanto.

    En fin… ¡Qué recuerdos…!

    Posted by Dani | July 18, 2008, 3:54 pm
  2. Animados por los distintos artículos que habíamos ido encontrando en la red, este pasado fin de semana visitamos Les Cols.

    Es, con diferencia, una de las opciones de cena con menú degustación + noche en habitación + desayuno más románticas que he conocido, por lo que se hace necesario ir en pareja.

    Como ya se ha comentado aquí, Les Cols es una masía restaurada, con un diseño de vanguardia espectacular (tiene dos premios FAD de diseño, tanto para el restaurante como en los ‘pabellones’). El restaurante tiene una carta muy actualizada, protagonizada principalmente por elementos de la región (Garrotxa), y es precisamente en estos elementos donde mejor resultado obtiene (impresionante la ternura de la espalda de conejo en adobo o la textura de las patatas) y, aunque flaquea ligeramente en los pescados y en su extraño invento del ‘biquini de farro’, lo compensa con la calidad de los ingredientes del campo (’patates amb suc’, unas ensaladas de setas tremendas y unas fresas maceradas en menta, sin duda de las mejores que he probado esta temporada). El menú (con 3 snacks, unos 8 pequeños platos, un muy buen surtido carro de quesos con confituras caseras y 2 postres) sale por 60 euros + 5 de panes + bebidas. Por si te has quedado con hambre, a modo de petit four te ofrecen coca de azúcar y una tableta de chocolate (que con buen criterio te dan envuelta para poder llevártela para otra ocasión).

    Hasta ahora, el entorno un 9, el diseño del local un 10, y la cena, de nivel típico de restaurante estrellado barcelonés… Pero lo más original falta por llegar: los pabellones. Los llaman así porque son habitaciones un tanto peculiares. No tienen apenas elementos materiales excepto la cama (ni sillas, ni TV, ni mesa, casi ni luces artificiales…). Es un habitáculo acristalado por todas partes (el techo parcialmente), que juega con varios tipos de cristal para no ser visto desde fuera, pero pensado para que puedas sentirte cerca de la naturaleza. Dispone de un sistema domótico que te permite regular la temperatura y tapar/destapar a tu gusto todos y cada uno de los cristales de la habitación. El lavabo tiene una pica sin grifo, con una especie de cascada de agua que se acciona cuando detecta tu presencia, una ducha fina de techo sobre una zona de piedras y una bañera gigantesca (deben caber 4 ó 5 personas) que está siempre llena a temperatura constante. El pequeño punto en contra: llovía y, a pesar de lo relajante que resulta ver cómo llueve a tu alrededor, se notaba el grado de humedad.

    Por la mañana, a la hora indicada, te traen a la habitación un desayuno completo, incluido un queso y una ‘llonganissa’ casera, que no os dé pena dejar, ya que lo que te sobra te lo preparan para que te lo lleves en una bolsa de picnic junto a una ensalada, un poco de fruta, una botella de vino y unas tarjetas con unas cuantas rutas de excursión sugeridas… Excelente !!

    Posted by Dani | August 28, 2008, 8:35 pm

Escribe un comentario