El estribillo del Arthur’s Theme de Christopher Cross lo tarareé anoche a la salida de una tienda de conveniencia a la que entré para comprar agua, sumida en los efectos narcóticos del sake que nos habíamos bebido en el Koy Shunka, hermano pequeño del
El nuevo, bastante más grande, y con dos zonas -una que rodea la cocina en plan pecera, y la otra más íntima, donde estuvimos nosotros-, estaba lleno pero tuvimos mesa a la primera llamada.
La cena muy bien, aunque pedimos para picar unos chips de flor de loto y no tenían. Los orondos Berberechos al vapor con sake de la imagen estaban fresquísimos, comimos una melosa ternera guisada con pasta de soja y compartimos una sabrosa ensalada de algas.
Después una serie de niguiris: de shiitake, calamar, toro, salmón, bonito soasado y carne de Wagyu (espectacular a la vista y al paladar). Todos perfectos y con las proporciones justas. Yo repetí de calamar y mi acompañante de toro.
Y los 720 ml de licor de arroz.
Volveremos con Roger y Sarah de comerJaponés, a ver qué les parece a ellos.
¡Ya lo creo que iremos!
De hecho, quisimos ir hace un par de semanas, pero como era demasiado tarde, al final fuimos al “otro” Shunka.
Me quedé con las ganas de probarlo.
Hecho!! ;-9