En otoño me gusta salir de Barcelona el fin de semana y marcharme a la provincia de Girona. El plan es el siguiente: conducir hasta el restaurante que nos apetezca y después de comer dar una vuelta por los alrededores. Pasar la noche no es imprescindible. Hasta ahora mis escapadas sabatinas o dominicales me han llevado, por ejemplo, hasta La Bòbila en Corçà, Pera Batlla en Ventalló, y Pa i Raïm en Palafrugell.
Más cerca, si vivís en la misma ciudad que yo, y si como yo sois adoradores de la Moreneta, el 25 y el 26 de octubre podéis pasearos por la XV Fira de la Coca i el Mató, propuesta lúdico-gastronómica que tendrá lugar en Monistrol de Montserrat, que empieza el sábado bien temprano y finaliza el domingo.
Los productos de la zona se pueden degustar también sentados a la mesa en el restaurante Guilleumes, que ofrece un menú de feria a partir de 15 euros o el degustación, que permite realizar “un recorrido selecto a través del paladar por los productos típicos del parque natural de la montaña de Montserrat”.
El menú degustación se compone, entre otros platos, de:
- Croquetas de jabalí caseras
- Garbanzos de Vilamarics a la catalana
- Butifarra de robellones con hummus de judías blancas “del ganxet”
- Miel y mató artesano del pueblo de Marganell
- Cata de licores de Aromas de Montserrat (elaborados con hierbas por los monjes de la cercana abadía)
El precio: 32,80 €/persona (mínimo 2 personas) o 38,80 €/persona (1 persona)
He leído el artículo de escapar y para escapar este fin de semana me acerqué, casi por casualidad, a un pequeño restaurante en Gerena, un pueblo de Sevilla. Se llama Casa Salvi. Y, SORPRESA! Por fin un lugar diferente donde realmente puede escapar de todo lo que de lunes a viernes me sigue y me persigue. Llegué no sin preguntar primero porque no está muy señalizado. Entré y un olor como a leña invernal de chimenea de Navidad me invadió. Un atento chico se me acercó y me dió una mesa. De pronto y sin saber muy bien porqué me sentí como en casa. Qué sensación! Al abrir la carta, no sin antes haber solicitado una copa de vino, la sorpresa continuó. Amplia carta con platos de los de toda la vida pero con un toque de modernización que me gustó bastante. Pero sólo era la carta, esperaba a ver qué me ponían por delante. Mi pastel de Berenjenas en salsa de tomate y mis bartolitos de pollo llegaron con rapidez y cómo olían!!!Lo único que puedo decir es que los platos volvieron a la cocina tan limpios como una patena. Sensacional y como en casa. Ahora el amable chico del principio se acerca y tras interesarse por mi opinión de lo que hasta ahora había degustado, me indica que los postres son extraordinarios y me recominenda la Casita de Chocolate, estrella indiscutible de Casa Salvi. Accedo a su sugerencia. Y os acordáis de las tartas y postres que nos hacían nuestras abuelas cuando eramos pequeños mocosos correteando por la cocina? Pues eso fue lo que pasó por mi relajada cabeza cuando clavé mi cucharita en este trozo de niñez. No os cuento lo que es, es mejor la sorpresa de degustarlo por primera vez. Ahora llegaba el momento final, el culmen, el susto, lo que en términos normales llamamos Cuenta, oh, temido trocito de papel! Se acerca el chico, deja sobre la mesa un platito con un papel. Lo acerco a mis ojos y leo Total: 13.80€. Sí, habéis visto bien 13.80€ era lo que me había costado pasar una noche estupenda lejos de la oficina, de los aeropuertos que con tanta asiduidad visito, lejos de clientes, proveedores, maletines… En mis pensamientos estaba cuando el mismo chico me ofrece una copita de licor de hierbas que acepto con agrado.
Enhorabuena por tí Casa Salvi!