Empezamos con este post un recorrido por la oferta gastronómica de Asturias, y sus lugares más típicos, donde comer significa disfrutar de una comida muy sabrosa en un entorno privilegiado.
¿Por donde podíamos empezar, si no por su producto quizás más conocido? La sidra, o “sidrina”, como amablemente la hemos oído llamar más de una vez por boca de sus mismos productores, es casi un bien protegido entre los asturianos. El mejor lugar donde se puede degustar, a parte de bares, restaurantes y sidrerías, es el “Llagar”, donde se produce.
Octubre y noviembre son meses de recolecta y producción de la sidra. Cuando Laura y yo llegamos al Llagar Bernueces ya era de noche, nada más bajar del autobús ya podíamos distinguir el fuerte olor a manzana recién recogida. En los Llagares se desarrolla todo el proceso de producción de la sidra hasta su punto y final: el consumo.
El Llagar Bernueces, además de ser un lugar donde se producen miles de litros de sidra es también un restaurante donde poderse reunir con amigos y participar a una “Espicha”. Esta palabra asturiana tiene una larga tradición, así se llamaba a la cena, normalmente de pié, que se celebraba entre los vecinos que habían participado en el proceso de producción de la sidra. Hoy en día es una ocasión perfecta para probar sidra acompañada de unas tapas. Su nombre deriva del “espiche” la aguja de madera que una vez quitada del tonel permite a la sidra fluir hasta romper contra el vaso.
Y he aquí otro “ritual” sagrado de la sidra: antes de poderla beber, se tiene que “escanciar”, dejar caer desde una cierta distancia hasta el vaso para que pueda oxigenarse y tomar sus características burbujas naturales.
Cada llagar tiene sus propios escanciadores. En Asturias, todos los años se celebra un campeonato que proclama al mejor escanciador. En el Bernueces tuvimos la oportunidad de probar sidra escanciada directamente desde el barril por su propio productor, ¡todo un lujo! Y bueno… también hicimos nuestro propio ‘bautizo‘ como escanciadores.
El Llagar dispone de grandes salones aptos para celebrar cualquier tipo de encuentro y cenas/espichas de grupo. Y para disfrutar con todos los sentidos, durante el verano se puede comer en su patio ajardinado, contemplando el verde paisaje asturiano mientras nos damos un homenaje a base de productos de la tierra.
Una recomendación, no os vayáis sin probar su empanada, los diferentes patés, embutidos y como colofón, la tarta de queso casera: ¡ALUCINANTE!
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